manifiesto nubeo

 
  • No participamos en modelos de negocio cuya tesis inversora sea una lotería. Invertir no es lo mismo que especular.
  • El largo plazo no es una opción, viene impuesto por el comportamiento de los inversores y la dinámica empresarial.
  • Los retornos esperados de NUBEO proceden de las posiciones en compañías, gestionándose generalmente el resto de la cartera mediante renta fija con duraciones cortas o directamente liquidez, y sin asumir riesgo de divisa.
  • Preferimos invertir en compañías con poca deuda, porque el apalancamiento multiplica el error de la valoración.
  • En general optamos por empresas con modelos de negocio claros, y que el análisis sea más simple.
  • Si hay que seguir un valor con frecuencia, quizá no es la posición adecuada.
  • Combinamos tesis de inversiones para mantener carteras compensadas, pudiendo haber posiciones en compañías consolidadas, de alto crecimiento, con activos a bajo precio o donde el alza del precio anticipe mejoras en los resultados.
  • Cuando nos basamos en una tesis macro suele estar vinculada con sobrerreacciones puntuales y una expectativa razonable de reversión, capturando los retornos a través de compañías de calidad.
  • La duración de una posición en la cartera está en función del plazo de maduración de la tesis subyacente, normalmente entre uno y diez años. La tesis ayuda a establecer un período típico a priori.
  • Entendemos el riesgo como la pérdida permanente del capital, y lo mitigamos con unos criterios fundamentales aplicados sistemáticamente y diversificando la cartera de forma apropiada. El retorno de un inversor suele tener más que ver con la limitación de los errores que con la frecuencia de los aciertos.
  • No invertimos en compañías cuya reputación está en cuestión. Simplemente no interesa, porque cuando invertimos los empresarios son nuestros socios.
  • Evitamos las compañías en sectores controvertidos social o ambientalmente.
  • La impaciencia o el exceso de confianza están entre los principales riesgos a los que se enfrenta el inversor. No hay fórmulas perfectas, pero una sistemática en la toma y en el cierre de posiciones que sea ajena a la volatilidad del corto plazo puede ayudar a gestionar las emociones.